jueves, 7 de abril de 2016

Sesión 7:Jesús mi Salvador

Después de dejarle a Jesús mi problema  y de unirlo a su cruz, me sentí extrañamente feliz. Tenía días que le daba vueltas y vueltas en la cabeza a la situación y pedía a Dios me ayudara a que se resolviera y ahora hice lo contrario, se lo puse a sus pies y oré diciéndole: si este problema me va a ayudar a poder seguirte tomando mi cruz, ¡que así sea!; si lo que tengo que vivir va a ser para gloria Tuya, ¡que así sea!, si mi dolor me va a ayudar en mi camino a la sanitidad, ¡que así sea! Y así, tomada de la cruz, me sentí feliz, con el corazón gozoso, hasta me empecé a reir. Se me quitó el pesar que tenía en el corazón y en su lugar llegó la paz. ¡Gracias Jesús! ¡Gloria a Dios!

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