Necesitamos al Espíritu Santo muchísimo cada momento del día, que habite como principio de vida y de verdad.
¡Para amar al Padre, como lo ama Cristo!
Cediendo, negociando nuestra voluntad poco a poco, pido a Dios; hacer su Santa voluntad.
Es difícil evitar la curiosidad; Dios me ha ayudado siempre, Espíritu Santo me ha custodiado ese medio de humildad y no entrometerme en cuestiones ajenas; siempre.
Estoy aprendiendo con ayuda del Espíritu Santo a aceptar las contradicciones con buen humor. Estoy pidiendo Espíritu Santo para poder aceptar insultos e injurias; o los reproches inmerecidos, sobretodo para no ver; ni juzgar; sino para saber amar.
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