sábado, 30 de abril de 2016

Sesión 10. El cumplimiento de la promesa.

Necesitamos al Espíritu Santo muchísimo cada momento del día, que habite como principio de vida y de verdad.

¡Para amar al Padre, como lo ama Cristo!

Cediendo, negociando nuestra voluntad poco a poco, pido a Dios; hacer su Santa voluntad.

Es difícil evitar la curiosidad; Dios me ha ayudado siempre, Espíritu Santo me ha custodiado ese medio de humildad y no entrometerme en cuestiones ajenas; siempre.

Estoy aprendiendo con ayuda del Espíritu Santo a aceptar las contradicciones con buen humor. Estoy pidiendo Espíritu Santo para poder aceptar insultos e injurias; o los reproches inmerecidos, sobretodo para no ver; ni juzgar; sino para saber amar.

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