Y doy gracias a Dios, por tomarme, por encontrarme y le pido que nunca me suelte de su mano.
Y así pueda yo ser uno con Jesús y en la presencia del Espíritu Santo.
Mi segundo sentimiento me lleva a dar gracias a Dios y a bendecir la vida de mis padres.
Mi tercer sentimiento me mueve a a llorar y a agradecer a Dios porque sigo con vida a pesar de tantas situaciones difíciles.
Mi sentimiento me dice que gracias a Dios pude tener hijos y entender a mi mamá en la tierra como mi mamá la Virgen María.
Con mi crucifijo en la mano, y en el Santísimo, lloro pidiendo a Dios por ser como Dios quiere que yo sea.
Gracias.
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