Cuando compartí mi experiencia de sanación de un dolor que recibí cuando tenia 15 años de edad, el cual me duró hasta los 22 años, la persona que me escuchó , solo me escuchó, no me dijo nada, gracias a Dios lo compartí sin buscar nada, dejandoselo todo a la obra de Dios.
En otro día que compartí otra experiencia de sanación, de otro momento difícil en mi vida, que no me dejaba sentir el amor de Dios, la persona a quien compartí, estuvo de acuerdo conmigo porque ella también asiste a misa y a la reconciliación, y estuvo de acuerdo y dijo: gracias a Dios, ya había sanado Dios ese dolor de mi corazón cuando me dijo antes llorabas cuando lo recordabas, y te enojabas, hoy estas mejor, gracias a Dios.
Gracias.
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